Desde el viernes tengo malas sensaciones, lo comenté con una amiga, tantas ganas tenía de quitarle importancia que lo achaqué a la luna llena.
El sábado recibí una llamada de una persona que me defrauda cada vez que tengo noticias suyas, será porque espero demasiado de ella, será porque la quiero mucho más de lo que se merece, será porque no sabe lo que siente, porque no quiero pensar que es tan malvada que quiere hacerme sufrir lo mucho que lo hace.
Còmo consecuencia de esa llamada hoy, domingo, he tenido la idea de acudir a un lugar a buscar un documento para mi tranquilidad y he recibido más desasosiego, he constatado algo que ya sabía pero me sorprende cada vez que lo veo, cómo es capáz de arrastrar por el suelo a los seres humanos, en éste caso mujeres.
Mi mala sensación continúa, ahora le he añadido tristeza, ...
Yo he sido sólo Sol, ella "esta tia"
Siempre he sabido que la culpa ha sido siempre mia, yo la cuidé estando enfermo pero cuándo la enferma he sido yo simplemente me echó de casa.
Bueno, sólo se cuida a la pareja cuándo es tu mujer y la sociedad te lo puede echar en cara.
Si, soy yo
domingo, 20 de octubre de 2013
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Miércoles.
He quedado con tres clientes, dos, un cero, y el tercero pasaré un presupuesto, no está mal.
Después se han conjuntado los astros y he visto a tres amigas a lo largo de 50 metros, con lo que hemos mantenido una tertulia improvisada muy positiva. Hace un día estupendo.
Tiempo de cambios interiores y exteriores. Me tengo que querer más y trabajar el amor por mi misma. No me quiero nada, me pongo en la cola a la hora de repartir y debo cambiar eso.
Debo, debo, debo, debo y lo tengo que hacer
He quedado con tres clientes, dos, un cero, y el tercero pasaré un presupuesto, no está mal.
Después se han conjuntado los astros y he visto a tres amigas a lo largo de 50 metros, con lo que hemos mantenido una tertulia improvisada muy positiva. Hace un día estupendo.
Tiempo de cambios interiores y exteriores. Me tengo que querer más y trabajar el amor por mi misma. No me quiero nada, me pongo en la cola a la hora de repartir y debo cambiar eso.
Debo, debo, debo, debo y lo tengo que hacer
lunes, 23 de septiembre de 2013
Son más de las ocho de la tarde de un domingo de Septiembre y me encuentro un espacio dónde escribir en público, tengo cientos de relatos que nunca me he atrevido a enseñar a nadie, pero quizá, solo quizá se éste el principio de un diario.
Ayer me levanté pronto y sin dolor, hacía tiempo que no pasaba. Un día precioso por delante.
Desayuno, ducha y al río con los perros, felicidad completa.
Entonces me he dado cuenta de lo sola que estaba, durante más de tres años he sufrido dolor, dolor constante y, ahora en la distancia, veo que además de limitar mis movimientos me cambió el carácter, estoy irritable y de vez en cuándo ya no soy la de siempre.
Vivir con dolor es duro, solo quien lo sufre lo sabe. Siempre digo que soy una persona alegre y que eso me salva pero creo que es todo lo contrario, las compañías que he tenido anteriormente se esfumaron junto con mi alegría.
A ti, a ti que me conociste y te sentiste atraído por mi alegría, a ti, al que hice reír, que te consolé cuándo estabas triste, has desaparecido cuándo ha aparecido el dolor, ya no soy divertida. Ya no soy fuente, soy sumidero, como tu lo fuiste en su día.
A ti, que he disculpado tu mal genio y tu mala educación mil veces, que he sido la persona a la que llamar en los momentos difíciles, ya no me necesitas.
No voy a echarte de menos, pero no sabes cuánto te has perdido porque nunca has mirado dentro de mi, no sabes nada de mi alma, quizá porque no sabes nada de almas, quien sabe...
A ti, que crees que escribo de otra persona, no, eres tu.
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